lunes, 16 de julio de 2012

En busca de lo real


Buscando lo real me encontré perdida. Quise construir realidades, tocar verdades, sentir presencias. Pero todo se esfumó a mi paso, todo devino ilusorio. Me encontré perdida, acorralada, resignada, restringida por tantos “No”, por tantos “Pero”, por tantos “Todavía no”, “No me parece”, “No puede ser”, “Ahora no”. Negaciones, excusas y más negaciones. Detrás de eso sólo veo MIEDO. Miedo a ser reales, miedo a sentir de verdad… Pero el miedo es una ilusión. Entonces vivimos engañados.

Nos ocultamos en nuestras mentes, en nuestros mundos internos cerrados y controlados por nuestro propio censor. Nos volvimos herméticos. Nos entretenemos armando historias, imaginando encuentros, proyectando sueños. La imaginación es realmente poderosa, pero ¿de qué sirve imaginar libros que nunca escribiremos, cuadros que nunca pintaremos, canciones que nunca compondremos, personas que nunca conoceremos, encuentros que nunca concretaremos, palabras que nunca nos atreveremos a decir, historias que nunca nos atreveremos a vivir?

Si creer en algo nos lleva a crearlo, ¿dónde quedó nuestra fe? ¿Cuándo nos convertimos en artistas frustrados, archivando tantas obras de arte en los rincones oscuros de nuestra mente? ¿Por qué no salimos a buscarlas, a encontrarlas, a concretarlas? El arte es la manifestación más pura del alma ¿Es que tan esclavos nos volvimos que nos inhibe lo externo y nos amedrenta lo propio? ¿Cuándo perdimos la libertad de SER en verdad, de SER en esencia, no tan solo en nuestra mente? ¿Cuándo dejamos lo real para las ficciones y montamos un escenario de nuestra propia vida? Las verdades quedaron en la imaginación y preferimos los artificios, los superfluos, los vacíos, lo fácil, lo rápido lo efímero, lo chato.

Si nuestra esencia pertenece a otra realidad, y la añoranza por lo real no se conforma con creer que somos protagonistas de historias imaginadas que nunca se concretan… Si dos personas juntas dejaron de encontrarse… Si estar cerca ya no implica no estar distante… Si los mensajes perdieron todo contenido, y las palabras todo significado… ¿Será necesario reinventar los diccionarios? Quizás en la práctica ya los reinventamos… Quizás son tan solo el recuerdo simbólico de un tiempo que dejó de ser hace mucho, un tiempo en el que aún era posible conocerse, comunicarse y entenderse y llegar a un acuerdo… O al menos intentarlo.

No estoy buscando absolutos, en absoluto. Pero es un engaño creer que en el relativismo y el individualismo nos estamos reafirmando. En verdad perdimos todo rumbo. No sabemos si esto es existir o si dejamos de existir hace mucho. Vagamos a la intemperie sin pensar que podemos detenernos… y contemplar las estrellas. Corremos, saltamos, esquivamos, embestimos. Inventamos una idea del tiempo que nada tiene que ver con nosotros. Volvimos todo un artificio. Inventamos dogmas y prejuicios y normas y reglas. Creemos controlarlo todo pero nos volvimos esclavos de nuestras propias invenciones. Nos encadenamos a nuestros esquemas. Y perdimos la noción, perdimos la conciencia, nos convertimos en autómatas que sólo pueden encerrarse en su mundo interno para crear sueños e ideas que nunca nos atreveremos a gritar.

ES MIEDO. El miedo nos alejó de lo real. El miedo nos sumió en la mentira, en el autoengaño, en el pretender que está todo perfecto, que todo marcha sobre rieles. Si parecemos tan convencidos, ¿por qué nos desilusionamos tanto? ¿Por qué en el fondo vivimos inseguros, frustrados, resignados? Me atrevo a decir que quizás dejamos de ser… Algo se durmió en nuestro interior y esta realidad en verdad es un sueño…

Pero, si es un sueño, entonces tenemos la posibilidad de despertarnos... Y quizás lo real esté realmente a nuestro alcance...

Si lo que vivimos no nos convence, es porque alguna vez conocimos La Verdad, y ya no podemos ser engañados…

Entonces lo cierto es que nos autoengañamos. Somos simplemente nosotros contra nosotros mismos.

Alguien dijo una vez: “El amor es la medida de lo real”


Quizás preferimos resignar lo real por miedo a correr el riesgo.

Mensaje, de Xul Solar

martes, 10 de julio de 2012

¿Libres?


¿Qué es la libertad sino una convicción o una mera ilusión superficial? Libres nacemos, libres morimos. Libres caminamos nuestros días y nuestros años, creyéndonos aprisionados, o condicionados, o eternamente predeterminados.

¿Quién nos convence de que lo posible es inaccesible? ¿Qué nos oprime en un mundo que proclama la libertad individual como estandarte? ¿Quién nos asegura de que nada está a nuestro alcance a excepción de nuestra conocida cotidianeidad, nuestra querida zona de confort? Nuestra propia desidia, nuestra inseguridad, nuestra resignación, nuestra aceptación de lo dado como irrefutable.

Libres nos creemos aturdidos entre bocinazos y gritos y estruendos, corriendo de un lado a otro, esclavos de relojes y tiempos y cálculos y números perversos.

Libres nos creemos consumiendo y poseyendo sin límites ni escrúpulos.

Libres nos creemos siendo presas fácilmente manipulables por los poderes ocultos en los intersticios de nuestra vida cotidiana.

Libres nos creemos creyendo que en la homogeneidad encontraremos aceptación y reconocimiento.

Libres nos creemos viviendo la convencionalidad misma por miedo al cuestionamiento, la crítica, el juicio.

Libres nos creemos aferrándonos a nuestros pequeños tormentos y saboteando nuestra felicidad.

Libres nos creemos dejando a un lado nuestros sueños para vivir historias escritas por otros.

Libres nos creemos copiando estereotipos producidos a escala, huyendo de nuestra propia esencia para alcanzar modelos irreales, superfluos y masivos de ser.

Libres nos creemos dejando pasar el momento de nuestras vidas, sabiendo que no volverá a ser.

¿Libres?

Libres nacemos y libres morimos… sin darnos cuenta. 

Muestra "Callejeando", by Xavi García

martes, 12 de junio de 2012

La búsqueda


Un día amanecerás y comenzarás a buscar…

Buscarás en preguntas,
Buscarás en lugares,
Buscarás donde todos,
Buscarás donde nadie.

Te sentirás solo,
Inseguro, angustiado.
Sentirás caerte,
A oscuras golpeado.
Seguirás buscando…

Buscarás en mañanas,
Buscarás en ayeres,
Buscarás en otros,
En otros una y mil veces.

Sigue buscando hasta encontrar…

Hasta encontrarte.

La búsqueda termina allí donde comenzó.

Photo by Mauro Pintore

miércoles, 6 de junio de 2012

Saltar


La deliciosa y mórbida sensación de la incertidumbre, de lo desconocido.
Mezcla de vértigo, de abismo que amedrenta y fascina a la vez.
La atracción intensa y constante que llama a saltar.

Nos persigue y acecha; nos grita.
Si intentamos no escuchar, nos susurra sutilmente.
Pero persiste, impávida,

La fuerza interna que nos empuja a dar el paso,
La energía que nos quema adentro,
Que no nos permite dormir, pensar,

Que se cuela en nuestros sueños,
En nuestras cavilaciones,
En nuestros silencios.

Nos invita, nos exaspera, nos arrebata.

Mientras caminamos de un lado al otro,
Frente a nosotros, el límite.
La delgada línea que nos separa.

Más allá, lo desconocido.

Fascinación y miedo,
Certeza y duda,
Ansiedad extrema.

Deseo y desencanto.
Acicate constante.

Permanecemos allí.

Hasta que callamos las preguntas,
Y firmes… saltamos.

No existen
Ni la certeza absoluta,
Ni la seguridad extrema.

Sólo nuestras certezas,
Y nuestras seguridades.

Es el deseo de saltar el que nos mantiene vivos.

Untitled, 1987, by Jerry N. Uelsmann

miércoles, 23 de mayo de 2012

Detenerse


Detenerse es mandato interno de todos, pero acción concreta de pocos.

Detenerse suena a locura en el mundo de la eficiencia, del tiempo que vuela, de las horas contadas y las medidas exactas.

Detenerse para muchos es volverse ocioso, inútil. Es sinónimo de vagancia y sinsentido, pasatiempo de aquellos que no tienen adónde ir.

Para mí detenerse es animarse. 

Animarse a mirarse desde afuera, animarse al silencio absoluto, al enfrentamiento con uno mismo. Es dejar de ser funcional a un sistema que proclama la eficiencia y nos vuelve a todos ineficientes para con nosotros mismos.

Detenerse es conectarse con lo que es real, con aquello que yace más allá de las apariencias mundanas, de la vorágine del día a día que nos come los minutos, nos consume la vitalidad, nos enrosca en el engaño de lo finito y lo imposible, de lo efímero y superficial, de lo limitado, pragmático y escueto.

Detenerse es enfrentarse a la perversión del minuto a minuto, de los relojes que no dan tregua, de la competencia injusta, del falso juego de pisarnos unos a otros.

Detenerse es buscar encontrarse. Es despojarse de mentiras y ficciones, de verdades ilusorias, de promesas mentirosas.

Detenerse es animarse a conocerse, e intentar ser uno mismo. 

Tiempo congelado, by Marlon Volman

lunes, 21 de mayo de 2012

Cuando todo lo niegues...


Un día más entre murallas de cemento grisáceo gastado, calles angostas y sucias, y transeúntes que corren carreras de obstáculos, o carreras contra el tiempo, o quizás ni siquiera corren carreras, porque desconocen cuál es su meta.

Una tarde más de aire pesado, sobrecargado de humos contaminados y pestes, y de gritos y de insultos lanzados sin razón, y de caras cansadas, y de rostros desanimados, y de cuerpos consumidos por el ir y venir, sin saber hacia dónde ni por qué.

Tantos ruidos que ensordecen y turban y confunden. Ojalá pudiera callarlos y así escuchar la música de los seres en armonía.

Tantas imágenes difusas que desconciertan y desvían. Ojalá pudiera pintarlas con los colores de la vida. Y escribir un mensaje de paz, o cantarlo, o gritarlo, y hacerlo vibrar en cada rincón del universo cósmico.

Quisiera ayudarte a despertar de ese largo sueño que te tiene sumido en tantas tribulaciones y preocupaciones mundanas.

Quisiera abrirte los ojos a la luz que primer enceguece pero luego purifica.

Quisiera llevarte la felicidad eterna de vivir cada instante como un momento sagrado que forma parte de la historia de toda la humanidad.

Quisiera que sientas la energía que quema por dentro cuando se entra en contacto con la verdadera esencia, con el origen de todas y cada una de las criaturas, con el principio y el fin de las causas y los efectos, con la unión de los opuestos en perfecta armonía, la conexión de todos los seres como parte de un todo.

Porque sí tienes una meta y tu papel en esta Historia es único y sólo tuyo. Debes descubrirlo y dejarte llevar hacia tu misión. Ella fue escrita en el inicio de todo en tu esencia, y permaneció allí durante miles de años y miles de vidas. Una y otra vez la buscaste, y cuando creíste encontrarla volviste a nacer y el mundo se encargó de que la olvidaras, y caíste nuevamente en el sueño de las apariencias y los personajes, toda una obra de teatro montada por el Ego y a la que sueles llamar “el mundo real”.

Despierta de ese sueño de ilusiones y encuentra tu esencia. Conéctate con la búsqueda cósmica de la Verdad, que lo Trascendente no es lo real ni lo concreto… y los sentidos son meros instrumentos terrenales. Utilízalos para apreciar la manifestación divina en la naturaleza en cada ser.

Escucha el viento soplar por entre las hojas de los árboles, aspira el aire puro de la montaña y llena tus pulmones de vida y energía, siente el agua correr por tus manos y observa los colores de la vida.

Descubre en cada ser una parte tuya y ámalo como tal.
Ve dentro de cada niño a un maestro y respétalo, porque deberás aprender de ellos.
Observa el alma a través de la mirada y siente la vibración de cada ser que te rodea.

Todo el universo es una sinfonía de vibraciones, procura armonizarla y equilibrarla. Aprovecha cada situación como una oportunidad para evolucionar.

No te pierdas en tanto engaño y tantas mentiras.
No establezcas prejuicios ni modelos; en lo diverso encontrarás lo único.

No busques tu identidad en otros.
Tu verdad, LA Verdad está más cerca de lo que crees…
De hecho, yace dentro de ti.

Mi lugar de paz. 
(Vista de la ciudadela de Machu Picchu 
desde el Cerro Wayna Picchu)

martes, 15 de mayo de 2012

Devenir...


Da vértigo ver como todo pasa,
como vuelan las horas, transcurren los hechos, suceden las vidas,
y el presente se convierte en pasado, una y otra vez, sin detenerse.

Da vértigo contemplarte y contemplarme en el cambio, 
en el ir y venir, 
en el encontrarse y separarse y reencontrarse otra vez.

Da vértigo…

Crecer sin darnos cuenta, cambiar sin darnos cuenta.
Ser y volver a ser, pero siempre diferentes
… o quizás algo permanece.

Devenir…

Es un viaje incierto.
No podemos detenerlo, ni controlar cuán rápido vamos, o cuán lento…
Simplemente vamos, sin saber hacia dónde.

Quizás vamos hacia distintos lugares… 
¿O será que nuestros caminos confluyen en un mismo punto?
Cómo saberlo…

Da vértigo vernos pasar sin saber,
pero es lo que nos recuerda que seguimos vivos.

Lo que importa es seguir siendo.
Y ser siendo auténticos,
sin miedo.


Impermanencia, by Rossana Piccini


jueves, 10 de mayo de 2012

Realidad o meras percepciones

Seguramente no nos paramos de la misma forma frente a la misma situación.
Seguramente no contemplamos el mismo objeto desde el mismo ángulo.
Seguramente la realidad nos trasciende, existe más allá de nosotros, pero el percibirla distinto nos lleva a infinitas concepciones, infinitas realidades. 
No tengo objeción contra las diferencias. Por el contrario, abogo a favor de los matices y las variedades. El universo es demasiado vasto para limitarlo -a pesar de que esta consista la empeñada tarea de muchos, en verdad es un emprendimiento inútil-. 
Creo que la variedad enriquece; la misma escena fotografiada desde distintos ángulos puede llevarnos a descubrir mundos impensados. 
Sin embargo, pareciera que la diferencia divide. Ante la diversidad de colores terminamos optando por el blanco, o el negro. Por alguna razón la multiplicidad de percepciones nos alejan, nos enemistan.
Si hoy pudiésemos abstraer de cada uno de los conflictos humanos sus circunstancias particulares, nos encontraríamos con la misma raíz, la misma causa: percepciones distintas de la realidad.
Es fascinante y tortuoso a la vez observar los conflictos desde afuera y poder encontrar los malentendidos y las malinterpretaciones de cada una de las partes. Es fascinante que termine siendo tan simple; y tortuosa la impotencia de no poder hacer nada al respecto. Porque la postura del observador rara vez convencerá a los involucrados; el formar parte de las circunstancias nos impide ver más allá. 
Cuando me refiero a las percepciones no quiero implicar a la cultura. Es verdad que el proceso de socialización, nuestro contexto, nos llevan a ver y leer la realidad a través de una lente particular. Respetando las diferencias culturales, sociales, generacionales, pretendo llegar más allá. Quiero encontrar aquello que nos une, no lo que nos separa.
Porque más allá de toda diferencia, todos sentimos dolor, placer, angustia, felicidad. Probablemente sentimos distinto frente a las mismas circunstancias, pero el dolor nos duele a todos, y el placer nos regocija. Cuando lloramos angustiados podemos estar seguros de que todos alguna vez se sintieron igual de desamparados. Cuando reímos hasta caer tendidos la sensación es una, y experimentar la felicidad nos ilumina a todos por igual. 
Quizás hay una constante en las percepciones. 
Quizás en las diferencias encontremos la esencia que nos une.
Escribo por ella.


Photo by Augusto Maffi

lunes, 7 de mayo de 2012

Hoy escribo para....


Hoy escribo para los que a primera vista parecemos desconfiados, pero luego entregamos el corazón abierto.

Escribo para los que podemos parecer prejuiciosos, pero finalmente recibimos las diferencias con los brazos abiertos.

Escribo para los que sin miedo nos lanzamos a la aventura de amar, sin importar cuántas veces nos hayamos lastimado, sin importar cuantas veces más nos chocaremos contra la pared.

Escribo para los que queremos un mundo más abierto, más sincero, más cálido y sensible.

Escribo para los que aparentamos ser distantes, pero brindamos nuestro afecto a quien esté abierto a recibirlo… y a veces a quien no lo esté también.

Escribo para los que lloramos sin miedo, dejando que nuestro corazón se desahogue sin vergüenza.

Escribo para los que dejamos la camiseta en la cancha, en cualquier tipo de emprendimiento, y más aún en los que involucran al corazón.

Escribo para los que aprendimos que no importa si nos equivocamos, porque intentarlo valió la pena.

Escribo para los locos lindos, para los que no se cansan de buscar, para los que no se dan por vencidos, para los que logran levantarse, para los que enfrentan sus miedos, para los que caminan con la frente en alto, para los que siempre serán sinceros, para los que se juegan por sus sueños, para los que se animan a hacer lo inimaginable, sin importar el qué dirán; y para los que, una vez más, se atreven a amar, sin miedo.