miércoles, 23 de mayo de 2012

Detenerse


Detenerse es mandato interno de todos, pero acción concreta de pocos.

Detenerse suena a locura en el mundo de la eficiencia, del tiempo que vuela, de las horas contadas y las medidas exactas.

Detenerse para muchos es volverse ocioso, inútil. Es sinónimo de vagancia y sinsentido, pasatiempo de aquellos que no tienen adónde ir.

Para mí detenerse es animarse. 

Animarse a mirarse desde afuera, animarse al silencio absoluto, al enfrentamiento con uno mismo. Es dejar de ser funcional a un sistema que proclama la eficiencia y nos vuelve a todos ineficientes para con nosotros mismos.

Detenerse es conectarse con lo que es real, con aquello que yace más allá de las apariencias mundanas, de la vorágine del día a día que nos come los minutos, nos consume la vitalidad, nos enrosca en el engaño de lo finito y lo imposible, de lo efímero y superficial, de lo limitado, pragmático y escueto.

Detenerse es enfrentarse a la perversión del minuto a minuto, de los relojes que no dan tregua, de la competencia injusta, del falso juego de pisarnos unos a otros.

Detenerse es buscar encontrarse. Es despojarse de mentiras y ficciones, de verdades ilusorias, de promesas mentirosas.

Detenerse es animarse a conocerse, e intentar ser uno mismo. 

Tiempo congelado, by Marlon Volman

lunes, 21 de mayo de 2012

Cuando todo lo niegues...


Un día más entre murallas de cemento grisáceo gastado, calles angostas y sucias, y transeúntes que corren carreras de obstáculos, o carreras contra el tiempo, o quizás ni siquiera corren carreras, porque desconocen cuál es su meta.

Una tarde más de aire pesado, sobrecargado de humos contaminados y pestes, y de gritos y de insultos lanzados sin razón, y de caras cansadas, y de rostros desanimados, y de cuerpos consumidos por el ir y venir, sin saber hacia dónde ni por qué.

Tantos ruidos que ensordecen y turban y confunden. Ojalá pudiera callarlos y así escuchar la música de los seres en armonía.

Tantas imágenes difusas que desconciertan y desvían. Ojalá pudiera pintarlas con los colores de la vida. Y escribir un mensaje de paz, o cantarlo, o gritarlo, y hacerlo vibrar en cada rincón del universo cósmico.

Quisiera ayudarte a despertar de ese largo sueño que te tiene sumido en tantas tribulaciones y preocupaciones mundanas.

Quisiera abrirte los ojos a la luz que primer enceguece pero luego purifica.

Quisiera llevarte la felicidad eterna de vivir cada instante como un momento sagrado que forma parte de la historia de toda la humanidad.

Quisiera que sientas la energía que quema por dentro cuando se entra en contacto con la verdadera esencia, con el origen de todas y cada una de las criaturas, con el principio y el fin de las causas y los efectos, con la unión de los opuestos en perfecta armonía, la conexión de todos los seres como parte de un todo.

Porque sí tienes una meta y tu papel en esta Historia es único y sólo tuyo. Debes descubrirlo y dejarte llevar hacia tu misión. Ella fue escrita en el inicio de todo en tu esencia, y permaneció allí durante miles de años y miles de vidas. Una y otra vez la buscaste, y cuando creíste encontrarla volviste a nacer y el mundo se encargó de que la olvidaras, y caíste nuevamente en el sueño de las apariencias y los personajes, toda una obra de teatro montada por el Ego y a la que sueles llamar “el mundo real”.

Despierta de ese sueño de ilusiones y encuentra tu esencia. Conéctate con la búsqueda cósmica de la Verdad, que lo Trascendente no es lo real ni lo concreto… y los sentidos son meros instrumentos terrenales. Utilízalos para apreciar la manifestación divina en la naturaleza en cada ser.

Escucha el viento soplar por entre las hojas de los árboles, aspira el aire puro de la montaña y llena tus pulmones de vida y energía, siente el agua correr por tus manos y observa los colores de la vida.

Descubre en cada ser una parte tuya y ámalo como tal.
Ve dentro de cada niño a un maestro y respétalo, porque deberás aprender de ellos.
Observa el alma a través de la mirada y siente la vibración de cada ser que te rodea.

Todo el universo es una sinfonía de vibraciones, procura armonizarla y equilibrarla. Aprovecha cada situación como una oportunidad para evolucionar.

No te pierdas en tanto engaño y tantas mentiras.
No establezcas prejuicios ni modelos; en lo diverso encontrarás lo único.

No busques tu identidad en otros.
Tu verdad, LA Verdad está más cerca de lo que crees…
De hecho, yace dentro de ti.

Mi lugar de paz. 
(Vista de la ciudadela de Machu Picchu 
desde el Cerro Wayna Picchu)

martes, 15 de mayo de 2012

Devenir...


Da vértigo ver como todo pasa,
como vuelan las horas, transcurren los hechos, suceden las vidas,
y el presente se convierte en pasado, una y otra vez, sin detenerse.

Da vértigo contemplarte y contemplarme en el cambio, 
en el ir y venir, 
en el encontrarse y separarse y reencontrarse otra vez.

Da vértigo…

Crecer sin darnos cuenta, cambiar sin darnos cuenta.
Ser y volver a ser, pero siempre diferentes
… o quizás algo permanece.

Devenir…

Es un viaje incierto.
No podemos detenerlo, ni controlar cuán rápido vamos, o cuán lento…
Simplemente vamos, sin saber hacia dónde.

Quizás vamos hacia distintos lugares… 
¿O será que nuestros caminos confluyen en un mismo punto?
Cómo saberlo…

Da vértigo vernos pasar sin saber,
pero es lo que nos recuerda que seguimos vivos.

Lo que importa es seguir siendo.
Y ser siendo auténticos,
sin miedo.


Impermanencia, by Rossana Piccini


jueves, 10 de mayo de 2012

Realidad o meras percepciones

Seguramente no nos paramos de la misma forma frente a la misma situación.
Seguramente no contemplamos el mismo objeto desde el mismo ángulo.
Seguramente la realidad nos trasciende, existe más allá de nosotros, pero el percibirla distinto nos lleva a infinitas concepciones, infinitas realidades. 
No tengo objeción contra las diferencias. Por el contrario, abogo a favor de los matices y las variedades. El universo es demasiado vasto para limitarlo -a pesar de que esta consista la empeñada tarea de muchos, en verdad es un emprendimiento inútil-. 
Creo que la variedad enriquece; la misma escena fotografiada desde distintos ángulos puede llevarnos a descubrir mundos impensados. 
Sin embargo, pareciera que la diferencia divide. Ante la diversidad de colores terminamos optando por el blanco, o el negro. Por alguna razón la multiplicidad de percepciones nos alejan, nos enemistan.
Si hoy pudiésemos abstraer de cada uno de los conflictos humanos sus circunstancias particulares, nos encontraríamos con la misma raíz, la misma causa: percepciones distintas de la realidad.
Es fascinante y tortuoso a la vez observar los conflictos desde afuera y poder encontrar los malentendidos y las malinterpretaciones de cada una de las partes. Es fascinante que termine siendo tan simple; y tortuosa la impotencia de no poder hacer nada al respecto. Porque la postura del observador rara vez convencerá a los involucrados; el formar parte de las circunstancias nos impide ver más allá. 
Cuando me refiero a las percepciones no quiero implicar a la cultura. Es verdad que el proceso de socialización, nuestro contexto, nos llevan a ver y leer la realidad a través de una lente particular. Respetando las diferencias culturales, sociales, generacionales, pretendo llegar más allá. Quiero encontrar aquello que nos une, no lo que nos separa.
Porque más allá de toda diferencia, todos sentimos dolor, placer, angustia, felicidad. Probablemente sentimos distinto frente a las mismas circunstancias, pero el dolor nos duele a todos, y el placer nos regocija. Cuando lloramos angustiados podemos estar seguros de que todos alguna vez se sintieron igual de desamparados. Cuando reímos hasta caer tendidos la sensación es una, y experimentar la felicidad nos ilumina a todos por igual. 
Quizás hay una constante en las percepciones. 
Quizás en las diferencias encontremos la esencia que nos une.
Escribo por ella.


Photo by Augusto Maffi

lunes, 7 de mayo de 2012

Hoy escribo para....


Hoy escribo para los que a primera vista parecemos desconfiados, pero luego entregamos el corazón abierto.

Escribo para los que podemos parecer prejuiciosos, pero finalmente recibimos las diferencias con los brazos abiertos.

Escribo para los que sin miedo nos lanzamos a la aventura de amar, sin importar cuántas veces nos hayamos lastimado, sin importar cuantas veces más nos chocaremos contra la pared.

Escribo para los que queremos un mundo más abierto, más sincero, más cálido y sensible.

Escribo para los que aparentamos ser distantes, pero brindamos nuestro afecto a quien esté abierto a recibirlo… y a veces a quien no lo esté también.

Escribo para los que lloramos sin miedo, dejando que nuestro corazón se desahogue sin vergüenza.

Escribo para los que dejamos la camiseta en la cancha, en cualquier tipo de emprendimiento, y más aún en los que involucran al corazón.

Escribo para los que aprendimos que no importa si nos equivocamos, porque intentarlo valió la pena.

Escribo para los locos lindos, para los que no se cansan de buscar, para los que no se dan por vencidos, para los que logran levantarse, para los que enfrentan sus miedos, para los que caminan con la frente en alto, para los que siempre serán sinceros, para los que se juegan por sus sueños, para los que se animan a hacer lo inimaginable, sin importar el qué dirán; y para los que, una vez más, se atreven a amar, sin miedo.