Hoy
escribo para los que a primera vista parecemos desconfiados, pero luego
entregamos el corazón abierto.
Escribo
para los que podemos parecer prejuiciosos, pero finalmente recibimos las
diferencias con los brazos abiertos.
Escribo
para los que sin miedo nos lanzamos a la aventura de amar, sin importar cuántas
veces nos hayamos lastimado, sin importar cuantas veces más nos chocaremos
contra la pared.
Escribo
para los que queremos un mundo más abierto, más sincero, más cálido y sensible.
Escribo
para los que aparentamos ser distantes, pero brindamos nuestro afecto a quien
esté abierto a recibirlo… y a veces a quien no lo esté también.
Escribo
para los que lloramos sin miedo, dejando que nuestro corazón se desahogue sin vergüenza.
Escribo
para los que dejamos la camiseta en la cancha, en cualquier tipo de
emprendimiento, y más aún en los que involucran al corazón.
Escribo
para los que aprendimos que no importa si nos equivocamos, porque intentarlo
valió la pena.
Escribo
para los locos lindos, para los que no se cansan de buscar, para los que no se
dan por vencidos, para los que logran levantarse, para los que enfrentan sus
miedos, para los que caminan con la frente en alto, para los que siempre serán
sinceros, para los que se juegan por sus sueños, para los que se animan a hacer
lo inimaginable, sin importar el qué dirán; y para los que, una vez más, se
atreven a amar, sin miedo.
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