Detenerse
es mandato interno de todos, pero acción concreta de pocos.
Detenerse
suena a locura en el mundo de la eficiencia, del tiempo que vuela, de las horas
contadas y las medidas exactas.
Detenerse
para muchos es volverse ocioso, inútil. Es sinónimo de vagancia y sinsentido, pasatiempo de aquellos que no tienen adónde ir.
Para mí
detenerse es animarse.
Animarse a mirarse desde afuera, animarse al silencio
absoluto, al enfrentamiento con uno mismo. Es dejar de ser funcional a un
sistema que proclama la eficiencia y nos vuelve a todos ineficientes para con
nosotros mismos.
Detenerse
es conectarse con lo que es real, con aquello que yace más allá de las
apariencias mundanas, de la vorágine del día a día que nos come los minutos,
nos consume la vitalidad, nos enrosca en el engaño de lo finito y lo imposible,
de lo efímero y superficial, de lo limitado, pragmático y escueto.
Detenerse
es enfrentarse a la perversión del minuto a minuto, de los relojes que no dan
tregua, de la competencia injusta, del falso juego de pisarnos unos a otros.
Detenerse
es buscar encontrarse. Es despojarse de mentiras y ficciones, de verdades
ilusorias, de promesas mentirosas.
Detenerse
es animarse a conocerse, e intentar ser uno mismo.
Tiempo congelado, by Marlon Volman

BRUTAL. Me encanto. Las palabras justas para expresarlo...eso es detenerse para mi tmb. Conocer tus tiempos a tu ritmo en este mundo y no dejarse llevar por el ritmo y la aceleracion del resto, no?. Congrats!
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