miércoles, 23 de mayo de 2012

Detenerse


Detenerse es mandato interno de todos, pero acción concreta de pocos.

Detenerse suena a locura en el mundo de la eficiencia, del tiempo que vuela, de las horas contadas y las medidas exactas.

Detenerse para muchos es volverse ocioso, inútil. Es sinónimo de vagancia y sinsentido, pasatiempo de aquellos que no tienen adónde ir.

Para mí detenerse es animarse. 

Animarse a mirarse desde afuera, animarse al silencio absoluto, al enfrentamiento con uno mismo. Es dejar de ser funcional a un sistema que proclama la eficiencia y nos vuelve a todos ineficientes para con nosotros mismos.

Detenerse es conectarse con lo que es real, con aquello que yace más allá de las apariencias mundanas, de la vorágine del día a día que nos come los minutos, nos consume la vitalidad, nos enrosca en el engaño de lo finito y lo imposible, de lo efímero y superficial, de lo limitado, pragmático y escueto.

Detenerse es enfrentarse a la perversión del minuto a minuto, de los relojes que no dan tregua, de la competencia injusta, del falso juego de pisarnos unos a otros.

Detenerse es buscar encontrarse. Es despojarse de mentiras y ficciones, de verdades ilusorias, de promesas mentirosas.

Detenerse es animarse a conocerse, e intentar ser uno mismo. 

Tiempo congelado, by Marlon Volman

1 comentario:

  1. BRUTAL. Me encanto. Las palabras justas para expresarlo...eso es detenerse para mi tmb. Conocer tus tiempos a tu ritmo en este mundo y no dejarse llevar por el ritmo y la aceleracion del resto, no?. Congrats!

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